Introducción

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Este es un libro de iniciación al piano pensado para ayudar a quienes quieren enseñar a tocar a otra persona y a todos aquellos que ya saben tocar y tienen ganas de hacerlo con sus familiares y sus amigos. El momento del primer acercamiento es fundamental en el aprendizaje de un instrumento, y aunque haya muchísima música preciosa escrita para piano, hay muy poca que sea bonita para los principiantes (y para quienes les enseñan).

Para avivar las ganas de aprender, hace falta música que atrape, que dé ganas de repetirla, incluso de tocarla en público, pero sin las dificultades que llevan, desde el primer momento, a desarrollar vicios y malas posturas. Observé que en este nivel había una carencia, y me puse a la tarea de escribir estas piezas para mis propios alumnos, y constaté que daban resultado, que me ayudaban a alcanzar el resultado deseado. Como la queja era unánime entre los profesores con los que hablé, decidí seleccionar algunas y editarlas en este libro. Con él he pretendido contribuir a la enseñanza de la música, que tanto amo y tanto me ha dado, dulcificando en lo posible esta etapa inicial.

Por una parte, es un libro didáctico. Las piezas son sencillas de leer y van incorporando gradualmente los conceptos básicos de la escritura musical para que el principiante los vaya aprendiendo a la vez que los practica. Técnicamente también son sencillas de tocar y van incrementando su dificultad de manera que el principiante vaya adoptando una postura corporal eficaz y cómoda que le permita controlar los movimientos que efectúa sin agarrotarse y sin realizar esfuerzos innecesarios.

Por otra parte, es un libro de música para disfrutar tocando, para reunir gente alrededor del piano y convertirlo en algo festivo y familiar. Para resaltar la faceta más lúdica del piano, tanto en la casa como en la clase, y crear una atmósfera empática de bienestar que haga el aprendizaje más deseable. Disfrutar de la música da sentido al esfuerzo físico y mental que se realiza. Tocar con alguien desde el principio ayuda a acostumbrarse a tocar y escuchar al mismo tiempo, y convierte el hecho de tocar el piano en un acto de comunicación y sociabilidad, entretenido y estimulante. Un acto que enseña la importancia de cooperar, intentando hacerlo lo mejor posible para la consecución de un bien común. También ayuda a tener mayor rigor con la medida y con el ritmo (a entrar en un ritmo no subjetivo, común y externo a uno, donde resulte agradable estar) y a inculcar la idea de que pararse es el peor error, pues aunque uno se equivoque, no se ha acabado el juego: hay que reengancharse y continuar lo mejor que se pueda. “El espectáculo debe continuar”.

En la escuela este libro será muy útil para los principiantes, pero también lo será para quienes tienen un nivel más avanzado, para la lectura a primera vista, para transportar (también pueden tocar los acompañamientos que estén a su nivel), para aquellos que estudian piano como segundo instrumento, en las clases colectivas de alumnos variados y para los conciertos de alumnos.

Las personas con discapacidades diversas podrán tocar las piezas más fáciles, ya que no requieren una gran habilidad física y pueden resultar de ayuda para su integración en un grupo, además de proporcionar un disfrute muy beneficioso tanto a nivel físico como anímico e intelectual.